jueves, 17 de marzo de 2016

                                                           INTRODUCCIÓN
El matrimonio es un tema discutido hoy por los jóvenes y la sociedad , pero que desafortunadamente no se toma con seriedad, sino que solo se realiza por tener quizás un estatus y lograr así  buenos puestos de trabajo cargos o reconocimientos por la sociedad.
Pero todo esto se ha dado ya que los medios de comunicación muchas veces han colocado el matrimonio como cosa del demonio, dándole una imagen totalmente negativa y grotesca, sin tener en cuenta la importancia que la Iglesia pide a  las parejas de hoy, que se entregan teniendo presente las gracias que se  obtienen de Dios, quien llama a los esposos a vivir el mismo amor con que Él amó a la Iglesia y se entregó por ella, asumiendo y redimiendo su condición de pecado en el que se encontraba la Iglesia.
Es por esto que decimos que por la virtud redentora de Cristo y la acción salvífica de la Iglesia los cónyuges son conducidos a Dios desde una paramnesia y ayuda en la sublime misión de la paternidad y la maternidad. En  atención a lo expuesto, en este trabajo buscaremos dar concepción más cercana de lo que es realmente el matrimonio, desde una concepción bíblica y antropológica y los aportes de algunos teólogos que han investigado acerca del matrimonio.
En segundo lugar, gracias a una encuesta que hemos realizado a la población, y valiéndonos de esos resultados hemos podido desarrollar el segundo capítulo sobre  las diversas causas que no permiten al hombre de hoy vivir el matrimonio, seguidamente tendremos en cuenta lo expuesto por el Código Derecho Canónico  y algunos documentos de la Iglesia y finalmente propondremos una catequesis mas no un cursillo matrimonial, sino una catequesis que le permitirá prepararse para toda su vida matrimonial.


1. CONCEPCIÓN BÍBLICA Y ANTROPOLÓGICA
DEL MATRIMONIO
1.1 CONCEPCIÓN BÍBLICA
En la Sagrada Escritura y en la cultura hebrea podemos hallar una concepción del matrimonio no muy diferente a otros pueblos de su alrededor como Babilonia, Egipto, Persia o Asiria;  ya que son culturas donde la relación hombre y mujer procede de unos arquetipos divinos y unos relatos originarios mitológicos sobre la sexualidad, la fecundidad, el amor o el matrimonio[1].
De esta manera el matrimonio es visto en estas culturas como reflejo de la realidad divina. Asimismo estos pueblos teniendo en cuenta una serie de acciones rituales buscan atraer la bondad del don divino, que se manifiesta en la fecundidad por medio de la magia y mediante relaciones sexuales diferentes: el Rey con las sacerdotisas, los hombres con las prostitutas sagradas,...etc.[2]
En este mismo contexto encontramos al teólogo Flórez G. quien nos afirma que la creación de la primera pareja es la eclosión final del proceso cósmico que da origen a la naturaleza y donde se da la coronación de una obra que no tiene finalización con la creación del hombre, sino que requiere además la conformación de la mujer y como resultado la unión de la pareja, llamada a amarse y complementarse[3].
Entre los relatos que se nos presentan en el Génesis, podemos ver la realidad de la pareja humana como muestra que radica en la misma condición unitaria del ser humano. La mujer forma parte del ser mismo del varón y da respuesta a una exigencia de ayuda y compañía sentida por la pareja. Ambos, el hombre y la mujer son llamados a la creación de una misma comunión de vida (se hacen una sola carne 2, 24)[4]. La unidad de la pareja humana es según el relato bíblico, una realidad que proviene del mismo origen del ser humano, como es reflejado en el hecho de que los nombres del varón (“ish”) y de la mujer (“ishsa”) tenga una misma raíz filológica.[5].
El relato (sacerdotal) del Génesis referido anteriormente nos permite completar la visión Yavista del matrimonio, ya que alude a la fecundidad de la pareja humana. Con fórmula estereotipada, afirma que Dios es quien creó al hombre en primer lugar a “imagen y semejanza macho y hembra los creó”, bendiciéndolos después “sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla” [6]  
Como vemos en el párrafo anterior en el libro del Génesis hay referencias y relatos acerca del matrimonio (Gen1, 27-28; 2,18-24), donde Dios siempre estando presente en la vida del ser humano lo bendice y lo llama a vivir en plenitud cerca de Él.
En el Génesis 2,18-24 encontramos la narración de la costilla de Adán y la bendición que Dios dio a la primera pareja. Esta misma bendición el sacerdote, como representante de la divinidad en la tierra, derrama sobre las parejas en el matrimonio: “Creced y multiplicaos” (Gen1,28), dando así la gracia de la fecundidad. Encontramos también dos principios que el hombre debe tener en cuenta para su vida en pareja: la especial igualdad y solidaridad, compañía ideal del hombre y la mujer, y la idea de fecundidad, de procreación, como una bendición de Dios[7].
En un estudio más atento de la Sagrada  Escritura, encontramos un texto notable del Antiguo Testamento, es el Cantar de los cantares, poema erótico del amor humano entre el hombre (el amado) y la mujer (la amada), que aunque no mencione el nombre de Dios, se consideró como un libro inspirado de la Biblia. El amor humano aparece como algo hermoso y bueno, más fuerte que la muerte (Ct 8,6-7). Por esto mismo, los profetas de Israel utilizan el símbolo del amor humano entre esposo y esposa para expresar el amor de Dios a su pueblo. Oseas (Os 1-3), Jeremías (Jr 3; 31), Ezequiel (Ez 16; 26), Isaías (Is 40-55) hablan de la alianza de Yahvé con su pueblo y de las infidelidades de éste para con su Dios, en términos de amor conyugal. Dios es un esposo siempre fiel, frente a Israel, esposa adúltera e infiel, que ha corrido detrás de otros dioses. El libro de Tobías resume las enseñanzas del Génesis y de los profetas y nos ofrece la fe de Israel sobre el matrimonio[8].
1.1.1. Poligamia
Otro punto a tratar en el Génesis es la poligamia, donde el hombre teniendo dos o más esposas mantiene una convivencia, el fin de esta práctica es la supervivencia, por la gran mortalidad que existía (Gen 4,19; 29,14-30), también en 2 Samuel encontramos la convivencia de varias mujeres con el rey David (2 Sam 11).
Desde este breve análisis literal de la Sagrada Escritura podríamos señalar que este tema tiene origen en la época de los patriarcas, en tiempos de Abraham y Jacob y donde este tema fue vinculado con el concubinato, ya que manteniendo relaciones con otras mujeres, esclavas, donde no existía la intención de tener más mujeres sino de tener más hijos y así adquirir más gracias de Dios (Gen16, 1-3; 29,9-18; 2, 23-24).


[1] Este tema es muy común a lo largo de la historia y en la Sagrada Escritura, en cuanto que son muchas culturas de medio oriente que aún tienen algunas tradiciones del Antiguo Testamento ya que perteneciendo al judaísmo, esperan la venida del Salvador. El Matrimonio en el Antiguo Testamento http://www.geocities.ws/cursoteologia/cap/cap2505.html [Consultado el 24 de marzo 2013].
[2] El matrimonio no es un tema solamente de hoy, sino que desde la antigüedad se viene hablando más  desde la creación Dios quien unió la primera pareja en la tierra. Por esto teniendo una cercanía a las Sagradas Escrituras  encontramos que des numerosas culturas hay diversos ritos o ceremonias acerca del matrimonio.
El Matrimonio en el Antiguo Testamento http://www.geocities.ws/cursoteologia/cap/cap2505.html [Consultado el 24 de marzo 2013]
[3] FLÓREZ, Gonzalo. Matrimonio y Familia, segunda edición, Madrid: B.A.C, 2001. p. 88
[4] Ibídem P.88-89
[5] FLÓREZ, Gonzalo. Matrimonio y Familia, segunda edición, Madrid: B.A.C, 2001. p. 89
[6] Ibídem.  p. 89
[7] Como podemos ver en la Sagrada Escritura en el libro del génesis, relatos de las diferentes tradiciones como la Yavista y la sacerdotal en las cuales la Iglesia se basa para ver el matrimonio desde lo sagrado El Matrimonio en el Antiguo Testamento. http://www.geocities.ws/cursoteologia/cap/cap2505.html [Consultado el 24 de marzo 2013]
[8] CODINA, Víctor. El mundo de los sacramentos, segunda edición, Bogotá: Ediciones Paulinas, 1992.p. 80

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